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Desinformación mediática en Colombia 16 septiembre 2009

Posted by pdaargentina in Comunicados.
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Colombia ha sido objeto de una histórica situación de monopolio de la información, en razón de la cual los gremios económicos han concentrado la emisión televisiva y la radiodifusión. Aún hoy la prensa escrita está en manos de las familias tradicionales de la oligarquía liberal y conservadora, cuyos miembros han ocupado los principales lugares de poder en el Estado. En los últimos años, cobijados por las reformas neoliberales, han agenciado la destrucción sistemática de los medios de comunicación estatales, la privatización y mercantilización de la información, la penetración de los  conglomerados transnacionales y la acción coercitiva y manipuladora contra las voces críticas.

Desde la década del noventa, los grupos Santo Domingo y Ardila Lule, además de controlar la producción licorera, textil, de los servicios de seguridad social y buena parte de los financieros, se sirvieron de su influencia en las decisiones gubernamentales para disolver los sindicatos de la comunicación, liquidar las productoras públicas, y destruir el sistema de medios de comunicación estatal. Como correlato, le impusieron a los colombianos una estructura de medios de televisión y radiodifusión privada, a través de la cual subordinaron la información tanto a sus propios intereses, como a los del resto de empresas que intervinieran a través de la pauta publicitaria. La expansión de sus negocios a nivel transnacional (Santo Domingo, por ejemplo, es hoy el principal accionista de la multinacional SabMiller) implicó la entrada de conglomerados globales de la información, tales como el grupo Planeta, Telmex, Prisa y Telefónica.

Como resultado, en la actualidad, en Colombia solo existen cuatro canales de televisión abierta. Dos pertenecen a los gremios Santo Domingo y Ardila Lule. El tercer canal, si bien funciona sobre la infraestructura estatal, es manejado por productoras privadas y depende de las pautas publicitarias. Si bien persiste un canal en manos del Estado, su cobertura se limita se limita a unos pocos núcleos urbanos y sus fondos son irrisorios. El Tiempo, principal diario de circulación nacional, es manejado por la transnacional Planeta y la familia Santos (entre cuyos miembros cuenta el actual vicepresidente y el saliente ministro de defensa, ahora candidato presidencial, Juan Manuel Santos), ha sido la plataforma propagandística del gobierno Uribe y compite en el actual proceso de licitación de un tercer canal privado con el grupo Cisneros de Venezuela, no es difícil adivinar el desenlace de este proceso.

Los medios de los Ardila y los Santo Domingo, el periódico de los Santos, reproducen de múltiples formas el discurso del presidente sobre la seguridad democrática. Sus voces, sus imágenes y sus palabras, dibujan un país espléndido que vence a los terroristas y sus cómplices en cabeza del heroico ejército nacional. Los comunicadores que se han atrevido a mostrar los dramas del desplazamiento forzado, la falacia de la desmovilización paramilitar, las persecuciones a los líderes populares, las ejecuciones extrajudiciales y la miseria producto de una sociedad excluyente que le da la espalda a los horrores de la guerra, han sido llamados “terroristas” y voceros de las FARC. Mencionemos sólo dos casos: el periodista Daniel Coronell huyó de Colombia por amenazas escritas desde el computador de un senador uribista. Este año Hollman Morris, ganador del Premio a la Libertad de Prensa, ha recibido múltiples amenazas después de unas declaraciones en las que el presidente lo llamaba “cómplice del terrorismo”.

Estos medios, orientados a defender el orden establecido, ocultan la realidad y criminalizan las organizaciones populares. Desacreditan ante la opinión pública las justas luchas de los trabajadores, estudiantes, campesinos e indígenas relacionándolos con grupos al margen de la ley, o describiéndolos como unos pocos y violentos desadaptados. Igualmente, adelantan una campaña sistemática para desprestigiar los gobiernos progresistas de América Latina vinculándolos de manera infame con el narcotráfico y las guerrillas. Esta es la situación de los medios masivos en Colombia.

¡Por unos medios de comunicación populares, democráticos y participativos!

Polo Democrático Alternativo Colombia – Comité de Base Argentina

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Comentarios»

1. ZeetobÁ - 19 septiembre 2009

Uno esperaría el vagabundeo hiriente de la llamada derecha en un sistema de gobierno como el nuestro: su pensamiento filosófico; su conducción práctica para gobernar identificada con la cúpula empresarial y con la congregación del gobierno católico. Uno esperaría la eterna malquerencia del llamado centro en un sistema de gobierno como el nuestro: más de 70 años en la que gobernó y desde luego, un período amplio de la historia mexicana con una marcada opresión sin miramientos a los oponentes del sistema “revolucionario”, corroído por el abrevadero de la malsana clase política priísta de aquellos años, que poco ha cambiado desde entonces: sólo alterando la apariencia de los actores de hoy. Sin embargo: ¿qué esperaría uno de la llamada izquierda?: avanzada de un movimiento político; avanzada de un movimiento ideológico y cultural. http://zeetoba.wordpress.com/


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